RR.·. y QQ.·.HH.·.
Sean estas mis primeras palabras de saludo y cariño fraternal a todos y cada uno de vosotros en esta tradicional ceremonia de apertura de los trabajos, en el que estamos inaugurando formalmente el 161 ejercicio de la masonería en nuestro país.

Quiero expresarles junto a los demás integrantes de la gran maestría que continuaremos dando lo mejor de nosotros, tratando de imitar lo que hicieron aquellos HH.·. Que con su ejemplo y amor fraternal han contribuido al enriquecimiento espiritual y moral de nuestra querida masonería.

No olvidemos que en definitiva nuestro trabajo es el producto de la enseñanza de quienes nos precedieron, forjadores, formadores y guías de nuestro proceso de crecimiento. A ellos debemos lo que nos dieron y es justo que vean la cosecha de sus ejemplos que una vez sembraron, por lo cual es nuestro deber dar a las próximas generaciones el recto caminar por la senda de la justicia, bajo el principio de libertad de pensamiento sin imposiciones personales, respetando a nuestros hermanos y no cayendo en el error de subestimar a ninguno, actuando con una fraternidad unida, igualitaria, dando lecciones de moral y buenas costumbres, solo así y escuchando las opiniones de todos ellos podremos alcanzar la luz de la verdadera sabiduría en beneficio de toda la humanidad. 

También debemos estar preparados para el ejercicio de la docencia masónica, acompañar el crecimiento de los nuevos HH.·. Y entender que los masones nos debemos al prójimo, a la fraternidad que construimos día a día sin ningún egoísmo. Somos constructores de nosotros mismos y pongamos siempre nuestra tolerancia al servicio de esta noble causa, haciendo mas fraterna nuestra relación. Y aquí recordamos un pensamiento del hermano José Martí quien decía: “la masonería es la mejor escuela para formar ciudadanos”

Es tarea de todos nosotros buscar siempre la integración entre los HH.·. Lo cual implica hacerlo con mucho respeto, tolerancia, fraternidad e igualdad y así podemos entender que solo siendo unidos lograremos nuestra propia superación espiritual y moral.

Que el gran arquitecto nos ilumine para alcanzar esos propósitos.


6.3.2017 E.·. V.·.